Adiós Toulouse

Hoy hace exactamente 4 años, 4 meses y 17 días que descendí del tren en la Gare Matabiau. En aquel memento todo era desconocido: una nueva lengua, nuevas calles, nuevas gentes, un nuevo país…

Hoy vuelvo a la misma “gare” para coger el mismo tren pero en sentido inverso. Hoy digo adiós al magret y al confit de canard. Digo adiós al paté, al foie-gras, a la tartiflette, a los croissants y los pain au chocolat. Adiós a Chirac, a Sarkozy y a Le Pen. Digo adiós a la ville rose, al fillochard, al café populaire y a la place Saint Pierre. Adiós a la fête de la musique, à la feria de Vic y al beaujolais nouveau. Digo adiós a las francesas y los polvos fáciles de una noche. Adiós al rugby, al Stade Toulousain, a los terceros tiempos y a las resacas de los lunes. Digo adiós a Noir Desir, a Francis Cabriel, a Zebda y a su tombe la chemise. Adios al camembert, al roquefort y al cabecou. Y sobre todo, digo adiós a Mathieu y a Simon. A Michel y a Pierre.

 

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También digo adiós al cabrón de mi jefe y al trabajo que me corroe y aburre.

Hoy me vuelvo a montar en ese tren. Pero a diferencia de aquella vez, esta vez no conozco el destino final. En otras palabras: no tengo ni puta idea de que voy a hacer con mi vida.

Hoy también nace este blog en el cual os iré contando por donde ando. Así podré ahorrarme unos cuantos e-mails y podréis ver que sigo vivo.

Próxima estación: Vitoria

M

P.D. La foto de Toulouse está sacada del blog de Bruno.

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